Bordeaban casi las 9:00 pm, del 25 de noviembre del 2021. Una delegación de empresarios peruanos preocupados por la inestabilidad política en el Perú, se dieron encuentro con un grupo de empresarios americanos, canadienses y japoneses; el punto de agenda era los conflictos sociales del sector minero en el Perú, incitados por la premier del sombrero.
El tema de la conversación central, era sobre el cobre, y las inversiones que se darían en el Perú y que ahora están detenidas por la incertidumbre y ruido político en Perú. En la delegación de los empresarios peruanos, estaba presente un alto ejecutivo de una empresa minera que opera en la Región La Libertad, en Perú, que deslumbrado sobre el monto de inversiones que se podrían invertir en Perú, habría generado más de 2 millones de empleos, pero que por culpa del pánico empresarial no se daría y serían llevados a otros países como Colombia y Ecuador. Una lástima para el Perú.
Tragos van y tragos vienen, un empresario canadiense ofreció una ronda de copas con Screaming Eagle de colección, un alto ejecutivo de una empresa Japonesa, que tiene intereses en una mina de Ayacucho en Perú, levantó la copa y brindó por la caída del sombrero.
El conclave fue real, y será bien difícil que el sombrero, se mantenga encima del jinete del poder. Por el bien del país, y por dignidad, tal vez deban de dar un paso al costado, el Perú no está para practicantes rojos, sentenció un alto ejecutivo de una empresa gringa.
Ese día habían firmado una sentencia, en tragos, cerca de Wall Street, icono de las finanzas del mundo, donde el empresariado internacional, suele reunirse para tomar decisiones trascendentales para proteger sus inversiones.
