No todo puede ser malo, para América Latina, si tres factores claves destacan, podrían transformar el futuro de la economía y los mercados.
- Disminución de las tasas de interés: Las tasas de interés parecen estar alcanzando su punto máximo y podrían comenzar a bajar a finales de 2026 y posteriormente, tanto a nivel local como global. Un entorno de tasas bajas contribuiría a que la inversión, como porcentaje del PIB, alcance niveles similares a los de hace más de una década.
- Elecciones clave: Una nueva generación de legisladores podría priorizar la disciplina fiscal, la desregulación, las agendas de reforma y los nuevos marcos comerciales con aliados regionales clave, como Estados Unidos y China. Estas iniciativas atraerían más inversión a la región. Argentina marcó un punto de inflexión con su nuevo gobierno en 2023, mientras que Chile y México están experimentando avances gracias a las acciones ejecutivas o el liderazgo del Congreso. Brasil y Colombia celebrarán elecciones este año, y los inversionistas seguirán de cerca las implicaciones políticas.
- Reposicionamiento en un mundo multipolar: A medida que las cadenas de suministro globales se reconfiguran, México podría adquirir un papel más importante en la manufactura global y estadounidense. Chile y Perú siguen siendo proveedores clave de materiales críticos, mientras que Brasil y Argentina están preparados para expandir sus exportaciones de energía y alimentos a Asia. Este realineamiento geopolítico aumenta la relevancia estratégica de la región. Ya se han producido algunos cambios importantes en la política estadounidense con respecto a México, el Canal de Panamá, Brasil y Argentina, esta última incluso recibiendo apoyo financiero antes de las elecciones de medio término.
