Al ritmo del sorba el griego bailan los seguidores del sombrero, aun aspiran ser ricos.
Es así que la semana que va pasando fue negra para la comunidad empresarial peruana. Un grupo de empresarios en el silencio de una suite presidencial de un reconocido hotel limeño, con full coffee break y Whisky etiqueta azul, colocaron la cruz al sombrero. No perdonaran el pisoteo del Estado de derecho, en la cual se cautela la libertad para invertir con las respectivas garantías que la consagra.
El destino del sombrero ya está echada, Acuña y La Lampa, serán los primeros en negar, que no conocían al sombrero, cuando salgan algunos audios que ya circulan por algunas redacciones.
Lo cierto es que la cosa se pone de candela, tensas conversaciones, en la cual la ala cerronista, ya habrían tomado la decisión de votar por el desaforo del sombrero en el segundo round, el primero solo es la antesala de lo que será el triste desenlace del sombrero. En política nada está dicho, cualquier cosa puede pasar. En política no hay amigos, solo hay aliados y adversarios y muchas veces los aliados se convierten en adversarios.
Mientras ello ocurre en la fauna política peruana, las acciones blue chips de las empresas más sólidas del Perú, sobre todo de las mineras comienzas a temblar, la incertidumbre política y jurídica, es como un rubor romano.
Una semana negra, nunca más, gritan los opinologos. Si prospera la salida del sombrero, nacerán nuevos presidenciables, tal como seria Adriana Tudela, niña bien con carácter y temple, aunque junior, pero con perfil para presidenciable para el largo plazo.
En las movidas Porky y keiko, buscan protagonismo. Es probable que los porotos, si prospera la salida del sombrero, se lo llevarán otros jugadores, y Porky y Keiko pasarán por la demoledora lengua viperina de la izquierda caviar y comunista, que como garrapatas no querrán soltar al precioso Estado, donde comen y duermen después de muchos años en la nada.
