Editorial. – Cuando la izquierda, desea tomar una cuota del poder, siempre esperan que haya muertitos para comenzar a vociferar: nuevas elecciones, violación de derechos humanos y desapariciones. Esperan como aves de rapiña para negociar políticamente de manera incorrecta, la miserable obtención de cuotas de chamba para el bienestar exclusivo de los intelectuales que azuzan a la gente humilde, que, en su mayoría, los inducen a ellos con mentiras y aprovechando de la falta de educación, utilizándolos para que griten y apedreen, a las fuerzas del orden y propiedad pública y privada; dizque que por justos reclamos.
Sin embargo, si examínanos la plataforma de lucha social y/o motivos de dichas marchas se basan, según ellos en: Libertad para ex Presidente Pedro Castillo, asamblea constituyente, elecciones generales apresuradas y renuncia de la presidenta Dina Boluarte.
Diferente seria, que pidan demandas sociales válidas como: más agua, luz, electricidad, carreteras, alimentos, entre otros, Pero ello no es así, en realidad en esta oportunidad se vocifera en las calles, una agenda política, diseñada para poner en jaque al Perú, como consecuencia de una estrategia geopolítica, montada por el Grupo de Puebla, Foro de Sao Paulo, entre otros organismos de izquierda del siglo 21, que solo busca alcanzar el sueño enfermizo de la patria grande.
La economía del Perú, se cae a pedazos, el precio de las acciones de cae en la bolsa de valores, los inversionistas de van del país, por lo tanto, menos empleos, la pobreza comenzará a crecer, junto con el hambre.
Señora presidenta del Perú. Dina Boluarte, que su declaratoria de emergencia, no solo sea un saludo a la bandera, ordene que la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, restablezcan el orden y el libre tránsito, garantizando así las libertades de todos los ciudadanos peruanos, que desean trabajar, y hacer el sueño americano, aquí en el Perú, porque realmente si vivimos en un país rico en todo, donde si es posible que cada ciudadano sea capaz de hacer fortuna y encontrar el bienestar para cada una de sus familias.
