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TESTIMOMIO DE VIDA: LA PLANTITA DE LA FELICIDAD QUE SE RESISTE A MORIR

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Muchas veces, la vida corre muy rápido. A veces nos olvidamos, de nosotros mismos, y si ello es así ¿ cómo nos preocuparíamos por los demás?.

Hace muchos años Jesucristo, salvó la vida de mi madre, que agonizaba en la cama de un hospital. Fue un milagro espectacular, pues yo me refugié en la oración, mi padre había fallecido hace 15 días, y mi madre allí nomas se debatía entre la vida y la muerte.

Emocionalmente, toque fondo, me arrodillé ante el santísimo de  la Capilla del hospital y oré  muy adentro de mi alma y pude sentir en mi oración la fuerza celestial del Espíritu Santo, que ingreso a mi cuerpo con una fuerza, que me hizo sentir mucha paz y tranquilidad, en ese momento, supe que mi madre no moriría. Seguidamente vino un fuerte remolino en el hospital y su aire ingreso por una de mis fosas nasales, que le dio respiro y renovación a mi fe. Mi madre sobrevivió, la junta médica que estaba integrada por varios médicos especialista de UCI, me dijeron que lo de mi madre, no tenía explicación médica y que era un milagro. Los médicos conocían ello muy de cerca, porque ven de cuando un tiempo sucesos así, del cual el autor es Jesucristo. Pues, el fallecido y conocido padre Vitorino de la Parroquia San Francisco de Trujillo, le impuso a mi madre en el coma en que encontraba el sacramento de los Santos Oleos, (La Unción de los Enfermos) ello marcó la obra de Dios.

Asimismo hace poco tiempo, mi vida pendía de un hilo, me atacó una enfermedad que deterioró mi salud, de tal manera que baje muchos kilos de peso, y tenía muchas dolencias amargas propia de mi enfermedad, no fue el COVID – 19; pero aún es una enfermedad que es mortal. Sin embargo esa enfermedad en lugar de crecer más, se redujo en poco tiempo, a un 30%, el médico que me trató inicialmente, al ver los resultados de un procedimiento clínico, se asombró, ya que la enfermedad que aún tengo en mi cuerpo es muy difícil de revertir.  Yo le dije al galeno, que me entregué en cuerpo y alma a Jesucristo en la oración y Dios tuvo misericordia de mí, él fue el médico y la oración mi mejor medicina.

Fueron momentos muy duros, allí mismo sucedieron asuntos familiares que golpeó aún más mi salud y mi alma, eran noches interminables de sufrimiento. Pero la oración me dio la luz y la paz que yo buscaba.

Hoy que sigo luchando contra mi enfermedad pero más recuperado, veo la vida de manera distinta, pedí perdón a todos los que ofendí, me perdone a mí mismo y entregué mi vida de por vida a Jesucristo. Por eso escribo estas líneas para que todo el que lo lea, sepa de manera firme y segura, que Jesucristo vive junto a nosotros, y solo debemos conocerlo a él, a través de la oración sincera; porque él conoce nuestros pensamientos ocultos y nuestras verdaderas intenciones.

Yo ya estoy muerto, me entregue a Cristo y el me dio una nueva vida, ahora el habla a través de mí. Porque la palabra de Dios es como una lanza que penetra todo lo imposible.

Finalmente les comento, que un día, compre una plantita  de la felicidad que no se regó y su tallo se secó, pero aun así vive, esa plantita vive, como yo, con la esperanza de vivir muchos años más. Dios se manifiesta con señales, Cristo vive!!

Jesucristo, quiso que volviera nacer y volar como un águila y eso haré. En nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos…

AMEN.

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