Si lo que estamos viviendo sabe a algo que se habría vivido en Perú o en alguna parte del mundo, nos preguntamos todos los peruanos sensatos; pero a veces pensamos si solo es un mal sueño de algo del pasado que vino al presente, una maldita paramnesia, que nos invita a reflexionar sobre la política peruana.
Como el fiel reflejo en el agua de un rostro preocupado, vemos hoy al Perú en manos del comunismo con sus socios los izquierdistas de poca monta, sinvergüenzas que sueltos de huesos comen del erario público, cual nidal de hienas hambrientas en tiempo de vacas gordas.
Es así que tenemos ya un Presidente, que no es un tonto, que más bien resultó más vivo que Cerrón y compañía. Sin embargo si es un inepto en la cosa pública y cree que el Perú es una municipalidad y/o el Sindicato de maestros que antes, él lideraba.
Castillo, debe ser vacado?, la respuesta es SÍ, CLARO QUE SÍ. Definitivamente Castillo, ya de por sí, genera mucha desconfianza y es un coche bomba para la economía peruana, donde ya millones de peruanos vienen siendo afectados por las malas decisiones de Castillo y su pandilla de ineptos ministros.
El ruido político, es como el pan de cada día en Perú, autogenerado por Castillo y sus compañeros de aventura. El factor político es un elemento decisivo para atraer inversiones, nadie va invertir en Perú en estas actuales condiciones, el crecimiento y el empleo en stambay por culpa de un grupo de aventureros que siguen con el tema de la Asamblea Constituyente.
Y el factor de la estabilidad jurídica, se cae empezando por los dobles discursos de Castillo, que al parecer desvaría luego de tomar su ron. Además del actual Poder Judicial, que es lento como una tortuga y con muchas dudas por las sentencias que ciertos jueces emiten, dañando así la débil reputación con que cuentan.
Como quisiéramos que lo que estamos viviendo solo sea un mal momento, y no un Dejà vu, que nos transporta a las épocas de pobreza y discursos pro senderistas de las décadas de los 80 y parte de los 90 en el Perú.
